La nueva crisis financiera argentina ha venido protagonizada por los denominados fondos buitres, que son fondos especulativos que aprovechan situaciones de crisis para realizar operaciones especulativas. La última, de las permanentes crisis financieras que genera y sufre Argentina, tiene su origen en una reestructuración de una deuda emitida en 2.001 de la que se hizo una quita en 2005 y 2010 que fué aceptada por el 92% de los bonistas o acreedores pero entre el resto, es decir, entre quienes no aceptaron la quita estaban los fondos Aurelius Management y NML Capital.
Tras largos conflictos jurídicos, el juez Thomas Griesa se ha impuesto a todas las guerras legales y presiones políticas para sentenciar que Argentina debe reembolsar 1.500 millones de dólares a estos fondos, ya que de principal son 1330 millones y 170 millones son en concepto de intereses.
La denominación de fondos buitres viene por su forma de especular. Estos fondos adquieren adquieren en el mercado los títulos a personas o instituciones dispuestas a venderlos rápidamente ante las amenazas de tener quitas en torno al 70% por parte de Argentina como así fué. Una vez adquiridos los títulos a esos precios reclaman el importe nominal de los mismos al deudor, esto es, a Argentina. Ello conlleva muchas batallas legales y la intervención de organismos públicos internacionales, incluido el presidente Obama, para intentar mediar pero sin éxito en esta ocasión.
Hoy mismo, hay un último esfuerzo de mediación encabezado por Daniel Pollack que se ha reunido por separado con ambas partes, representantes del gobierno de Argentina y los fondos, pero no se ha llegado a ningún acuerdo, con lo que las tensiones financieras en Argentina vuelven de nuevo.
Con ello, es de esperar que la compra venta en Argentina de todo tipo, tanto de títulos de renta fija como de acciones, se intensifiquen en estos próximos días con una alta volatilidad en el mercado.






