Los ETFs o fondos cotizados cada día más se presentan como una alternativa de inversión para muchos inversores por las ventajas que representan el ser capaces de reunir la naturaleza de los fondos de inversión y de las acciones, así como las múltiples combinaciones que permiten entre ambos productos y su facilidad de reproducir el comportamiento de los índices, materias primas, divisas o de grupos de acciones, ya sean de una determinada área geográfica (ver ETFs de mercados emergentes), sector de actividad, niveles de volatilidad y cualquier otro criterio de clasificación que se quiera pretender tener. Cualquier hipótesis o criterio se puede reproducir a través de los ETFs. Recuérdese el ETF gurú con las mejores ideas de inversión.
De la misma forma, a través de ETFs se pueden hacer efectos multiplicadores o inversos. Por ejemplo, se puede crear un ETF que su cotización se comporte multiplicando por 4 un índice concreto o un grupo de acciones o materias primas. Ello se consigue introduciendo en los componentes del ETF derivados: futuros, opciones, warrants etc. Y para los amantes de ponerse cortos, hay ETFs inversos que, igualmente pueden multiplicar el efecto multiplicador inverso.
A esta riqueza polifacética de los fondos cotizados les ayuda el hecho de poderse negociar como las acciones para que muchos inversores se inclinen cada vez más por este tipo de producto de bajo coste de mantenimiento, de entrada y sin las altas comisiones de gestión de la gran mayoría de los fondos tradicionales. El volumen de inversión mínima no está restringida hasta el valor de cotización de cada título ETF o acción, siendo valores pequeños, como para el resto de las acciones y permitiendo a muchos inversores pequeños acceder a productos inalcanzables para sus bolsillos. Es por ello, que muchos inversores o especuladores con los índices bursátiles importantes, en lugar de actuar a través de futuros, cuyo efecto apalancamiento es muy alto y las garantías exigidas para operar son elevadas, opten por los ETFs de tales índices pues se moderan las exigencias de inversión y de apalancamiento. Incluso, se puede elegir el nivel de apalancamiento con esas opciones de ETFs multiplicadores que ya se han indicado, tanto al alza como a la baja.
Pero la atracción de los ETFs crece para aquellos inversores gustosos de recibir dividendos con cierta frecuencia ya que se están extendiendo los ETFs que reparten dividendos mensual, trimestral, anualmente …. Recientemente, se relacionaron los ETFs de dividendos que se dedican exclusivamente a invertir en acciones con altos dividendos y, en muchos de ellos se reparte a su vez dividendos en lugar de capitalizarlos con la cotización. Ello ha sido del agrado de inversores cuyo perfil es de querer recibir unas rentas frecuentes y además invertir en acciones que reparten dividendos y que les da seguridad en que son inversiones en acciones que generan y tienen valor, con la ventaja que los gestores del ETF se encargan de ir componiendo la cartera de acuerdo con las circunstancias del mercado.
Hasta los inversores más conservadores y que suelen inclinarse por la renta fija también han encontrad ETFs que se dedican exclusivamente a invertir en títulos de renta fija, como pagarés del Tesoro de distintos países o exclusivamente de uno sólo o títulos de obligaciones y bonos de empresas, de la misma forma que se ha indicado en como se construyen los ETFs de renta variable se crean ETFs de renta fija que se ajustan a los diferentes perfiles de inversión.
Con todo ello, los ETFs han aumentado su diversidad y sus niveles de negociación, atrayendo a inversores y especuladores.
