Es justo recordar a Minsky y su hipotesis de inestabilidad financiera
2 octubre 2008
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No hace mucho, un mes como este de 1996 murió Hyman Minsky en Nueva York. Estos días hubiese disfrutado en sus investigaciones ya que si los acontecimientos actuales no confirmasen sus teorías, seguro que las hubiese enriquecido, dada su grandísima capacidad de análisis. Minsky fue un economista keynesiano, alumno de Joseph Schumpeter y Wassily Leontief en Harvard, que mantenía que la estabilidad provocaba desestabilización. Desarrolló la hipótesis de la inestabilidad ineficiente. Chocó frontalmente con las tesis dominantes, por allá los años setenta, de mercados eficientes que de ninguna forma consideraban posible una crisis financiera en una economía libre de mercado. El mismo fondo de debate, probablemente, se reproduzca hoy en el congreso de los Estados Unidos o, al menos, eso espero.
En síntesis, Minsky mantiene que la inestabilidad es intrínseca a la estabilidad. Viene de ella. En la descripción de su ciclo parte de las épocas de bonanza, en donde las empresas generan recursos y efectivo por importes mayores que los necesarios para cubrir la deuda. Hay confianza y optimismo y se empieza a desarrollar una euforia especulativa: es el reino del apalancamiento financiero. El paso siguiente es que aumenta tanto la deuda que el efectivo que genera la empresa ya no es suficiente para cancelar sus compromisos de pago y, en consecuencia, lleva a una crisis crediticia. Ante el riesgo de que exista una burbuja especulativa de endeudamiento, las entidades financieras empiezan a endurecer condiciones y restringir el crédito. Disminuye la liquidez y la economía se contrae.
Para ilustrar las distintas fases de su hipótesis, me dirigía a desempolvar apuntes cuando me he dado cuenta que quizás era más cómodo hacer una búsqueda por internet. Y así ha sido. Entre los múltiples sitios que muestran sus teorías, voy a tomar, por cuestiones de afinidad, un debate que abrió Mmartin en el foro de rankia en donde describía las siete fases de la siguiente forma, aunque he añadido algún comentario:
Fase 1 – Planteamiento: Toda crisis financiera comienza con una perturbación. Puede ser el invento de una nueva tecnología, como internet. Puede ser un cambio en la política económica. Por ejemplo, los tipos de interés podrían reducirse inesperadamente. Sea lo que sea, las cosas cambian para un sector de la economía. La gente ve a ese sector de otra manera.
Fase 2 – Los precios comienzan a subir: Enseguida, los precios en el sector empiezan a subir. Inicialmente, ese incremento casi no es percibido. Muchas veces, estos precios más altos reflejan una mejora en los indicadores económicos. Según los precios van aumentando más, la gente empieza a notarlo.
Fase 3 – Crédito fácil: El aumento de precios no es suficiente para una burbuja. Toda crisis financiera necesita combustible para el cohete, y sólo hay una cosa que este cohete quema: crédito barato. Sin él, no puede haber especulación. Sin él, las consecuencias del planteamiento se desvanecen y el sector vuelve a la normalidad. Cuando una burbuja empieza, el mercado es invadido por agentes externos. Sin crédito barato, los agentes externos no pueden entrar.El crédito barato es el billete de entrada para los agentes externos. Por ejemplo, los precios de la gasolina han aumentado fuertemente en los últimos años. Sin embargo, los bancos no están concediendo préstamos para que la gente almacene gasolina en sus garajes esperando que el precio se doble en tres meses. Pero los bancos sí que están dando préstamos a gente de poca solvencia para comprar casas con la idea de que se pueden vender enseguida.El aumento del crédito fácil está muchas veces asociado a la innovación financiera. Frecuentemente, se desarrolla un nuevo tipo de instrumento financiero que infravalora los riesgos. De hecho, el crédito fácil y la innovación financiera son un cóctel peligroso. En 1929, los precios fueron catapultados a la estratosfera con la ayuda de los “margin calls”.
Fase 4 – Recalentamiento del mercado: Según el efecto del crédito fácil se va notando, el mercado comienza a recalentarse. El recalentamiento estimula los volúmenes y aparecen las escaseces. Los precios comienzan a acelerarse, y se recogen beneficios fáciles. Más agentes externos son atraídos y los precios se desbocan. Las subidas de precios atraen a los bobos, los codiciosos y los desesperados por meterse en el mercado. Así como un fuego necesita más combustible, la burbuja necesita más forasteros.
Fase 5 – Euforia: La burbuja entra ahora en su fase más trágica. Saldrán algunas voces prudentes y dirán que la burbuja no puede seguir más. Pondrán argumentos convincentes basados en indicadores económicos a largo plazo y simple lógica económica. Sin embargo, estos argumentos se evaporan en el calor del hecho inapelable: los precios aún están subiendo. Los prudentes son acallados por charlatanes, que justifican la locura de precios con el argumento eufórico de que ahora el mundo es diferente y que este mundo significa precios más altos.Por supuesto, el argumento del “nuevo mundo” es cierto; el mundo es diferente cada día, pero eso no significa que los precios tengan que descontrolarse. Los charlatanes ganan y el optimismo injustificado se impone. En este punto, los charlatanes adornan su optimismo con la más cruel de las mentiras: cuando los precios toquen máximos, habrá un “suave aterrizaje”. La idea de una apacible desaceleración de los precios calma los nervios. Los forasteros se quedan atrapados en la negación de la evidencia. Saben que los precios no pueden subir eternamente, pero rara vez actúan según ese principio. Todo es seguro, porque piensan marcharse justo antes de que la burbuja explote. Aquellos que no han entrado al mercado se enfrentan a un terrible dilema: no pueden entrar, pero tampoco pueden quedarse fuera. Saben que perdieron el tren al principio de la burbuja. Son bombardeados cada día con historias de gente que se hizo rica en dos días y amigos con grandes ganancias. Los fuertes se quedan fuera y asumen la oportunidad perdida. Los débiles compran y se tiran a los pies de los caballos.
Fase 6 – Los expertos recogen beneficios: Todo el mundo quiere creer en un futuro mejor, y la burbuja se aprovecha de eso. Una burbuja necesita que todos crean en un futuro mejor, y mientras esta euforia continúa, la burbuja se mantiene. Sin embargo, al tiempo que la locura se apodera de los forasteros, los expertos recuerdan el viejo mundo. Pierden su fe y comienzan a asustarse. Conocen su mercado, y saben que todo ha ido demasiado lejos. Los expertos comienzan a vender. Típicamente, los expertos intentan escurrirse sin ser percibidos, y a veces lo consiguen. Otras veces, los forasteros los ven mientras intentan largarse. En cualquier caso, sean detectados o no, el hecho de que esos expertos vendan es ya el principio del fin.
Fase 7 – El estallido: A veces, la marcha de los expertos infecta a los forasteros. Otras veces, es el fin del crédito fácil o alguna serie de noticias inesperadas. Pero sea lo que sea, la euforia es reemplazada por el miedo. El edificio se quema y todo el mundo corre hacia la puerta. Los forasteros comienzan a vender, pero no hay compradores. Llega el pánico. Los precios se desploman, el crédito se corta, y las pérdidas comienzan a acumularse.
Hay ligeros hechos diferenciales pero sustancialmente parece una profecía de un Nostradamus economico que en lugar de la inspiración utilizó la investigación para predecir el modelo de comportamiento. Todo mi respeto.
He insertado en la cebecera de este post la imagen de su libro “Can “It” Happen Again? Essays on Instability and Finance” en donde, partiendo del estudio de la crisis del 29 se cuestiona si puede volver a ocurrir. En estos días, es absolutamente de justicia dedicarle este post.















